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Colecho ¿Maravilla o tortura?

Para mi el colecho es un poco de las dos cosas, no os voy a engañar. Por una parte siempre me ha encantado dormir junto a ellas, con su calorcito y su olor, abrazaditas y cuidándonos.



Luego están las patadas, los golpes, los cabezazos y acabar en la madera, al borde de la cama, desterrada de tu propio espacio en tu propia cama. Esa parte no me gusta tanto.


Lo que tampoco me gusta demasiado es la distancia impuesta entre papadesquiciado y yo, que nos dormimos tocándonos con la puntita del pie, por aquello de notar que seguimos ahí los dos, que de alguna manera seguimos conectados, aunque cada uno en su esquina como en el ring y con una niña como árbitro.


De todas maneras me compensa sobradamente con momentos como el del otro día, que noté que se despertó a las 3 AM, me tapó con el edredón, me tocó el pelo, se dio media vuelta y se volvió a dormir. Casi me da un empacho de la dulzura y el amor que sentí.


También podemos abordar el problema de los escapes nocturnos.

Cuando ocurren en una cama infantil son fastidiosos por lo que cuesta después limpiar, cambiar sábanas, etc, sobretodo si ocurre de madrugada, pero ¿Qué me decís de los que ocurren en la cama común?


Absorvigirl era una súper experta en hacerse pipí en nuestra cama. Lo peor de todo es que tenía la técnica perfeccionada para impulsar el pipí hacia mí.



La reacción de despertarte mojada la conoceréis muchas: De golpe se te abren los ojos y, descolocada, empiezas a tocar la cama, tocas el culito de tu hija, te paras a pensar si estás despierta o dormida y exclamas: ¨¡Mierda! ¡Se ha hecho pipí!¨

Ahora imaginaos la situación cuando SIEMPRE después de ese grito papá os dijese: ¨Ah, pues a mi no me ha llegado¨

Me llamaréis mala persona y envidiosa, pues sí, lo soy. En esos momentos quieres que todos corran tu suerte, y que él también esté empapado y disgustado como tú, y que pegue un brinco horrorizado y tenga que cambiarse de arriba a abajo.


Esos pipís en colecho sí que son espectaculares. Levantaos todos de la cama, cambia a la niña, cámbiate tú, cambia la funda, la sábana bajera, la otra sábana, y depende de como sea el pipí de grande, también el nórdico. Y no solo eso, al día siguiente ármate de valor para hacer lavadoras, porque no es lo mismo una cama pequeña infantil, que una de 1.60x2.


Con Minilapagirl no hemos tenido aún escapes nocturnos desde que le quitamos el pañal hace unos dos meses, pero se me viene a la cabeza uno, y no fue un escape cualquiera, fue un escape con pañal.

Estos se diferencian de los otros porque, como bien dice la palabra, se producen con el pañal puesto.


Esos escapes no son habituales, porque eso significa que un papadesquiciado no le puso bien el pañal... Y no diré nada más, tan solo que por la mañana casi le fulmino con la mirada... Por suerte Minilapagirl está hecha de otra pasta, y propulsó el pipí hacia papadesquiciado y yo me desperté sequita, sequita. Él no pudo decir lo mismo.


Otra parte que se supone que facilita el colecho es la lactancia o la búsqueda de chupetes, pero yo me tiro más tiempo buscando chupetes, intentando no caer de la cama huyendo del poder de enganche de minilapagirl, e intentando que no se caiga ella, que descansando como se supone debería hacer...

Fue una maravilla conocer los chupetes fosforescentes, (esos a los que les brilla el arito en la oscuridad) durante un tiempo, pero ahora se mueve tanto que el chupete acaba en los pies, debajo de la almohada, debajo de papadesquiciado, debajo de esta servidora y a veces hasta en el suelo.



Así que todas las noches se convierten en una búsqueda del tesoro, minilapagirl grita: ¡¡¡¡TETE!!!! Y ahí va mamadesquiciada a tocar todo lo que está alrededor a ver si por casualidad aparece, y acabo despertando a papadesquiciado para que ponga la linterna del móvil.

Ahí empieza la lucha: Busca por ahí, aquí no está, no aparece, mira debajo de la almohada, ¿te has movido tu a ver si está debajo tuyo?

Así hasta que aparece, mientras minilapagirl está tan tranquila observando a sus dos padres a gatas por la cama con la linterna puesta como dos tontos del culo, para que negarlo.


A esto podemos sumarle intentar que no se mate, porque a veces la rescato ya en los pies de la cama, seguro que sabéis de que os hablo ¿Y porque tienen la manía de dormir pegados a nosotras? Que en invierno molesta a ratos, pero en verano acabáis enganchadas de verdad.


Podría explicaros también una parte poco normal de nuestro colecho, y es que Minilapagirl es muy fan de irse a la cama con comida, así que pueden ser las 2 de la mañana y ya estar en la cama, y que le entre mucha hambre de repente. Puede que ese día quiera cacahuetes y que luego se quede dormida abrazada a ellos, no sea que le entre hambre en sus sueños y no tenga que echarse a la boca.

Es bastante habitual que después intentemos quitarle el paquete y se despierte y monte un pollo, así que es bastante normal que durmamos con todo tipo de alimento en la cama, que ya hemos aceptado como muñecos para dormir. Y es que a minilapagirl mientras no le falte la comida todo va bien...


Os debo reconocer que aunque yo soy fan del colecho odié la temporada en la que nació Minilapagirl y me encontré con los cuatro en la cama. Mi espalda no lo soportaba más, pero Absorvigirl se negaba a salir de nuestra habitación hasta que lo hiciese su hermana.

Así que en un arranque de solucionadora de problemas, que se vio impulsado porque ya mi espalda no me soportaba ni a mi misma, me fui a su habitación y arrastré su cama hasta la nuestra.

Y así vivimos desde entonces, con una habitación llena de camas y otra llena de armarios.



Pero en ese momento era muy necesario, el colecho es la salvación para muchas mamás que practicamos la lactancia. Sabemos que somos un self service, y que dejando las tetas al aire ellos se enganchan y se sueltan cuando quieren y nosotras podemos juntar algunas horitas más de sueño (tampoco demasiadas)


Así que en esta casa las cunas no se han ni rozado.


La verdad es que no puedo engañar a nadie, es cierto que el colecho es una tortura a veces, pero para mi es una maravilla y no lo cambio por nada.


Y aunque sea fan, fan, fan del colecho veremos a ver cuando tenga que sacarlas de la habitación, aunque aún no lo pienso mucho porque me gusta tener una habitación llena de camas y otra llena de armarios.


¿Y vosotras que opináis del colecho? ¿Tortura o maravilla? ¿La habéis practicado o aún lo hacéis? ¿También montáis búsquedas del tesoro de madrugada en vuestra cama?


Hijotada del día:

-Mamá ¿Sabes que el helado tranquiliza a las personas y se olvidan de todo lo que les ha pasado malo? (comiéndose un helado)


¡Hasta otra amiguitas!





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