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Confinamiento familiar

¡Hola amiguitas!

Hoy quería hacer una valoración de estas semanas de confinamiento, de cómo hemos llevado en mi casa la cuarentena.


Este confinamiento lo empezamos un poco mal. La misma madrugada en la que ya había cerrado el cole se despertó absorvigirl a las 3 de la mañana sin poder respirar, gritando que no quería morirse y hecha polvo... Os podéis imaginar que yo iba desesperada por casa como pollo sin cabeza, diciéndole a papadesquiciado que teníamos que llamar al 061 y al 112, que se nos ahogaba la niña, que no podía respirar y que había sido de golpe, no entendía qué había pasado.


Menos mal que papadesquiciado mantuvo la calma y le puso el salbutamol (aquel que nos sobró de nuestro viaje inolvidable) e hizo que se calmase y pudiese respirar con normalidad.

Un ataque de pánico, Imaginaos, a los 6 años... ¿Era posible? Aquello de que el colegio cerrase cuando todos le decían que no pasaba nada no le cuadró, debió de tener alguna pesadilla y le salió todo de golpe. Porque absorvigirl NO explica nada nunca, no expresa como se siente, lo que piensa o lo que le agita, y eso a veces trae bastantes problemas, como cuando de golpe le sale todo (porque todo acaba saliendo)


Evidentemente la llevé al día siguiente al pediatra (siguiendo indicaciones, porque sí, no paré hasta que contacté con el 112 para saber como proceder) y tenía un proceso catarral y un inicio de bronquitis... Como no... No hubo prueba de ningún tipo, tampoco tuvo fiebre, pero por si acaso y con más motivo nos aislamos más convencidas si cabía.


En general me ha sorprendido bastante el nivel de aceptación de mis chorlitas, se quejan poco y dan por culo mucho, eso sí, pero eso es de siempre.


Nosotros no tenemos balcones, ni patios, ni jardines, así que esto está siendo un reto a ratos, pero sin volvernos muy locos.


La diferencia es que cuando se ponían muy insoportables o entraban en barrena las sacabas a la calle y ahora toca batallar más "estrechamente" con estas situaciones.



La perrabasurillas está encantada de tener a sus niñas todo el día aquí, o eso creemos, porque no habla ni se queja, aunque creo que a ratos añora la soledad del sofá y el silencio (yo también lo añoro...)







La coneja sí que está en su salsa, le están cayendo más premios ahora que en el resto de su vida.







Hemos definido horarios, dentro de lo posible, y eso ayuda a mantenernos cuerdos, aunque os tengo que confesar que nos despertamos y acostamos más tarde, así que las niñas no me dejan ni siquiera el ratito de la serie o peli por la noche... Es algo que tenemos que plantearnos ya que me temo que esto va para largo.


De todas maneras ahora mismo no me da la vida con el horario tan repleto que tengo. ¡Tengo más planes que cuando no estaba de confinamiento! No me da el día, necesitaría más horas, y es que algunos de mis planes se solapan...

El desayuno y la elíptica es algo a lo que no puedo renunciar, pero justo después empiezan clases de yoga, de zumba y hasta de Capoera online. Vamos, que a penas tengo tiempo para comer y ya empezamos con las obras de teatro, en inglés (por aquello de que absorvi siga en contacto con otro idioma ahora que no hay cole) y en castellano, espectáculos en directo de diversos circos, directos de grupos musicales infantiles y conciertos.

Entre medias de todos estos planes tengo que lidiar con las videollamadas de toda la familia y amigos, las de los amigos de absorvigirl (que menos mal que en esta cuarentena me ha pillado minilapagirl pequeña, que sino ya no tendría aparatos suficientes para tantas videollamadas, ni tiempo tampoco para hacerlas por separado) mil trabajos manuales que tenemos aún por hacer y que muchos hemos pospuesto, lectura, un poquito de actividades educativas online, los programas que han puesto por la tele educativos también, escribir en el diario del coronavirus, dedicarle un poquito de tiempo al blog y a las redes sociales, estar listos para aplaudir a las 20.00h, sacar a la perrabasurillas a hacer pipí y caca, bañito (que he alargado estratégicamente para tener también un ratito de meditación sin niñas encima, aunque las oigo berrear igual)

A todas estas debo recordar mantener la esperanza, el buen humor y el positivismo. No perder las ganas de vivir, sonreír mucho y muy fuerte y recordar que la paciencia no debe perderse nunca (Ya... Seguro...)

Siempre hay que guardar el final de día para sentarte tranquilamente en el sofá con las niñas encima, sin poder ni moverte ni respirar. ¡Un sueño hecho realidad!

Por favor, decirme que no somos las únicas que nos tiramos el día en pijama o chándal... Porque me sentiría bastante mala madre, pero chicas, es lo que hay. Hay días que ni nos peinamos, para que engañarnos... A veces no nos lavamos la cara tampoco... Creo que ninguna persona coherente lo confesaría, pero chicas, yo no soy una persona coherente, es más, con el confinamiento eso de la cordura también lo estoy perdiendo... De hecho, estoy preparando un nuevo post para el viernes en el que os doy algunos tips para seguir la moda pijamil, no os lo perdáis o andaréis desfasadas en esta cuarentena.


Eso sí, por la noche, duchita y aseo (vamos, que no gano para lavadoras de pijamas y chándales)


Jugamos mucho, leemos mucho, hablamos mucho, reímos mucho y absorvigirl (que ya sabéis que es un poco dramática) llora muchísimo también.


¡Eh! Que también vemos muchos dibujos, para que os voy a engañar...


Ya os expliqué en el post anterior como hacíamos los deberes estos días (que en realidad ya sabéis que deberes, deberes, pues no son, porque no nos gustan ni creemos que sea el momento) para eso siempre guardamos ratitos, no desaprovechamos la ocasión cuando surge.


La locura se apodera de nosotras en algún momento, pero nunca perdemos el buen humor y la esperanza (bueno, yo lo del buen humor a veces sí)


Las peques se pelean más de la cuenta, en consonancia con el tiempo que pasan juntas. Ya se peleaban mucho antes, ahora esto ya es una locura absoluta. Que si mira mi pelota, pues yo la quiero ahora. Dame ese juguete, ni de broma porque ahora lo tengo yo. Te estiro del pelo, pues ya no voy a jugar nunca más contigo porque me has hecho daño. Deja ese plato, es mi comida. Yo quiero ese vaso que tiene ella. Ella tiene un trozo más grande que yo y eso no es justo. Deja de darme golpes. Deja de darme patadas. No me está gustando nada esto que estás haciendo. Se está burlando de mi. Es una pesada. No comparte conmigo... Lo normal, vaya...


Lo que sí que hemos notado es un cambio en la sociedad...

Veréis, como papadesquiciado no está por la noche, nos toca sacar a nosotras a la perrabasurillas. Como dejarlas en casa es misión imposible (primero porque son pequeñas, y segundo porque cuando llegase minilapagirl habría prendido fuego a la casa entera) me las bajo conmigo. Absorvigirl a mi ladito y sin tocar nada, minilapa en la mochila, a mi espalda.


Salimos muy tarde para no encontrarnos con nadie y solo a que la perrabasurillas haga sus necesidades básicas y sin acercarnos a nadie. Cuando llegamos desinfección total (aunque papadesquiciado trabaja) vaya, lo que se tiene que hacer.




Pues bien, el otro día perrabasurillas (que más que perra, es caballo) se nos cruzó y nos fuimos de bruces al suelo absorvi y yo, minilapa cayó hacia adelante y se dio con la acera en la cabeza.





Podéis imaginaros el drama, claro, absorvigirl que se había hecho una rascadita (literal) en el dedo montó el tremendo pollo porque se le había saltado la piel (todo esto con el dedo levantado y gritando: ¡¡sangreeeee, pieeeel!! En fin, muy absorvi todo...), minilapa llorando como una posesa: ¡¡Puuupaaaa, puuupaaa!! (con un moratón enorme en la mejilla que al llegar a casa descubriría) y yo ahí tirada en el suelo, sin poder ni levantarme, intentado calmar a las dos heridas. A una la abrazaba y le miraba el dedo: en casa lo curamos, cariño, tranquila, tranquilízate... Y la otra era la que me preocupaba, porque tremendo golpe en la cabeza o cara, yo no sabía que había pasado y no podía bajarla (por la situación que vivimos prefiero que no camine por el suelo, que ella sí que no entiende que no puede tocar nada y ni siquiera lleva zapatos)


La cabrona de perrabasurillas estaba ahí sentada como si no fuese con ella...


En eso que a lo lejos vemos un par de personas, una de ellas se acerca, la otra directamente se va.

El señor en cuestión se para a 2 metros de nosotras, nos mira un rato atentamente, se da media vuelta y se larga...

Que digo yo, está bien caballero que no nos ayude ni nos toque, que es lo que tiene que hacer, pero un: ¨¿Estáis bien?¨ No le va a infectar de nada y a mi igual me sirve para reconfortarme. Que si usted no me quiere preguntar como estamos está bien también, pero no se pare a cotillear a dos metros, alma de cántaro, que me sentí como un edificio en obras...





En fin, que al final la más magullada fue servidora. Esto me pasa por decirle a absorvigirl que no toque nada, que al final lo tocamos TODO y a lo grande.

Ahora, esta historia está plasmada en el diario del coronavirus de absorvigirl, así que para más vergüenza cuando empiece el cole y lo lleve para leerlo con sus amigos, todos se enterarán de la toña tremenda que nos metimos en tiempos de cuarentena, muy genial todo.







Por último he podido añadir una nueva cosa a mi lista de cosas raras. Hay muchas cosas raras e inexplicables, pero para mi las principales son tres:

1. Todos tenemos un fogón preferido.

2. Cada vez que alguien viene a casa aprovechamos para que se lleven la basura (yo a veces me aprovecho y mucho, tipo bájate también esas cajas vacías y esa mesa que está rota ahí desde hace 2 meses)

3. Unas 10 veces al día creo que estoy infectada.

Este punto es la primera vez que lo exteriorizo, pero no me digáis que a vosotras no os ha pasado alguna vez. Siento que me falta un poco el aire y... ¡Ay! A ver si... Y nada, solo es la postura en la que me he colocado. Tengo tos y: ¡Ay! No me fastidies que...

Tengo picorcillo en la garganta y otra vez la paranoia... Y así mil más.

¿Vosotras como lo lleváis? ¿Os están volviendo muy locas? ¿Tenéis más puntos de cosas raras e inexplicables? Explicarme que cosas habéis descubierto estos días.


Hijotada de hoy:


Minilapagirl llora porque mamadesquiciada se ha ido a la cocina un momento. Escucho a Absorvigirl decirle a papadesquiciado:

- Es que Minilapa sufre mucho sin su madre...


¡Hasta otra amiguitas!


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