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El síndrome del nido

¿Sabéis lo que es el síndrome del nido? ¿No? Pues no os preocupéis, yo tampoco lo sabía hasta esta mañana...


Nada más levantarme me ha pasado algo muy extraño... Pero raro, raro, raro, raro, raro... He sentido la necesidad irrefrenable de limpiar y convertirme en mi madre.


Sin desayunar, ni beber agua y casi, casi sin hacer ni siquiera pipí he entrado a la cocina y sin a penas darme cuenta he empezado a organizarlo todo como una loca (todo esto mascullando lo marranos que son todos en esta casa, claro)



Kit indispensable para vivir tu primer síndrome del nido

Ahí he entrado en modo generala suprema ordenando desde mi puesto de mando a mis hijas lo que tenían que hacer:

“Recoger los papeles del suelo, los rotuladores, eso a la basura, aquello a la habitación, las gomitas de pelo, por favor, a su sitio, ¡Venga! ¡Venga! ¡Que tengo que venir a limpiar el comedor en cuanto acabe con la cocina! ¡Que esto es una pocilga!“


Mi transformación en mi madre estaba en proceso, estaba siendo rápida, demasiado para mi gusto, pero era inevitable...


Ahí andaba yo con mi barriga apartando el sofá como Hulk mientras mis hijas decían asombradas: “Guauuuu mamá, ¡Qué fuerte eres!“ Y yo: “Sí sí, muy fuerte, pero mirar los muñequitos estos del suelo, o los recogéis o la escoba se los lleva... Mirar como se los lleva...“



Que la que se llevaba los muñecos era ésta, no yo, ¡Que conste!


Cualquiera diría que ayer llegué a casa con un ataque de ciática horroroso que casi no podía ni caminar por mi agilidad para levantar cables por aquí y por allá.


Y de repente aparece papadesquiciado en el comedor, que ha tenido a bien levantarse de la cama de una puñetera vez... Y yo que lo estaba deseando dejo de murmurar y ya empiezo a decir lo mismo, pero en voz alta, que me lo estaba pidiendo el cuerpo desde hacía rato: “¡Ah! ¡Anda! por fin te levantas, aquí llevo yo dos horas limpiando LO QUE VOSOTROS NO LIMPIÁIS, que qué vergüenza como está todo, aunque ya veo que os da igual, *transformación en mi madre casi completada*, si no me pongo yo aquí nadie se pone, ¿Y qué pasa? ¿Tenéis huesos en la tripa? ¿Nadie puede agacharse a recoger ese papel del suelo? ¿Nadie lo ve? IMPOSIBLE, porque habéis tenido que pasar por encima de él unas veinte veces, pero nada, ya me agacho yo, con la barriga y el dolor de espalda, ¿Pero que más da? Mientras no tengáis que agacharos vosotros ¿Verdad? Parece que soy vuestra esclava, que si NO ES POR MI SE OS COME LA MIERDA *transformación en mi madre completada con éxito*“


A lo que papadesquiciado responde mirando extrañado, murmurando algo en voz baja que yo contrarresto con un: “Sí sí, tú habla por lo bajini encima, que NO HE NI DESAYUNADO (¡Ahí está! ¡Pos fin lo he podido decir! ¡Que quede clarito quien es la mártir en esta casa!)

Pero él, que ya se conoce esto de las hormonas en el embarazo y a mi misma en modo “mi madre“, se da media vuelta y se va a la cocina a por su café. Él sabe perfectamente que en algunos momentos más vale cerrar la boca, porque va a ser una batalla perdida contra la Goliad embarazada que está sufriendo el loco síndrome del Nido (y que además nunca antes había experimentado)


Pero estar en la cocina y no contestarme no va a librarle de escuchar mis quejas:

“Parece mentira la de mierda que se acumula, que os tengo dicho que os saquéis los zapatos en la cocina, que allí tenéis vuestra cajita para guardarlos, que está todo llenito de arena, que el parque se ha quedado sin tierra PORQUE ESTÁ TODA EN ESTA CASA, que ya me diréis si no podéis sacudiros los zapatos antes de venir a casa, que os lo tengo dicho, pero claro, si ahora llega vuestro padre y se deja sus zapatos ahí fuera, pues a ver que ejemplo os está dando, que ya no se como decir las cosas ¿EN CHINO? ¿En chino me entendéis? POLFAVOL LOS CHAPATOS A LA COCHINA Y LA TIELA SE SACUDE EN EL PALQUE, ¿Ahora? ¿Os lo digo en alemán también? Madre mía esto no es normal, es que si no es por mi esta casa se viene abajo, por favor, aquí tenemos que colaborar todos o vamos mal, ¿eh? Que estoy agotada, que no puedo más...“



Conmigo en pleno síndrome del nido pilla hasta Perris si se pone en medio


Y justo en ese momento sale papadesquiciado, que por suerte va aprendiendo con los años, que me coge de los dos abrazos, me mira y me dice suave: “¿Qué te pasa?“ y yo: “¡QUE ESTÁ TODO HECHO UNA MIERDA! ¡Mira! ¡MIRA! Tierra en el suelo, pelos de la perra, los platos, la cocina, el baño...“ y él: “Vale, tienes razón, para un poco que te va a dar algo“ Yo sudando y roja como un tomate: “Pero se tiene que hacer ¡Porque se tiene que hacer! Tengo que limpiar“ y él: “Vale, voy al baño y cuando venga te ayudo y lo hacemos juntos, no tienes que hacerlo sola“


Y de repente todo el enfado ha ido desapareciendo, porque a veces solo necesitamos parar y respirar y darnos cuenta de que la transformación en nuestra madre se ha completado, y debemos expulsarla rápido de nuestro cuerpo, sobretodo teniendo en cuenta que la semana pasada limpiamos los dos el piso y conseguimos un hito en la historia imposible: No nos peleamos. ¡Lo juro! ¡No nos discutimos ni una sola vez! Sí, nosotros también alucinamos, increíble pero cierto.


Luego ya mi madre se ha vuelto a apoderar de mi un rato cuando he fregado el suelo y si no se levantaba la perra, se levantaba la niña, y si no la otra niña, con aquello de: “¿Pero no veis que está mojao? ¿No lo estáis viendo? ¡Súbete al sofá y estate quieta! ¡¡¡¡NO ME PISÉIS LO FREGAO!!!!“


¿Y vosotras sufristeis el síndrome del nido? ¿Se apodera vuestra madre de vosotras a menudo? Os digo una cosa, prefiero vivir en la inmundicia que volver a pasar por esta experiencia, ¿Eh? Que es agotadora...


Hijotada del día:


- Mamá, tómate la leche. Tenes que bebé muta para que tengas en las tetis y tamién que le llegue al bebé por el “turón umilical“ (Cinturón umbilical)



¡Hasta la próxima!



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