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Preadolescencia precoz

Después de más de un mes confinados hay cosas que han cambiado, en cambio hay otras que siguen igual, por ejemplo la habitación de los juguetes de las chorlitas.



Nada, en más de un mes aún no he conseguido que se recoja en condiciones.

Ponen parches, cosas del suelo por las estanterías o las mesas, amontonadas, sin ningún sentido excepto desquiciarme cada vez que paso por la puerta un poco más.

Al principio cerraba la puerta y ojos que no ven, corazón que no siente.




El otro día ya no aguanté más. Reuní por 30 vez a mis hijas, les expliqué lo que esperaba de ellas: esto lo quiero aquí, nada de amontonar, ordenar con sentido, las cosas que se vean monas, hacedlo como lo hago yo después de estaros persiguiendo semanas sin que lo hagáis vosotras (vamos, lo que acaba pasando siempre)


A los cinco minutos saca la cabecita por el comedor absorvigirl: "Mira mamá, que me ha dicho papadesquiciado esta mañana que solo recoja lo que está en el suelo, que el resto está ya bien..."


Y de repente se apoderó de mi un ataque de cojonitis aguda (o de HOY vas a hacer lo que me salga a mi de los cojones) y lo tiré TODO al suelo. No se ha libró ni la casita de las enchantimals.


"¡Ala! Pues ya estaría, ahora haz lo que te ha dicho papá y recoge SOLO lo que está en el suelo"

¡¡BUM!! ¡He sido más lista que una niña de 6 años que quería tomarme el pelo!


Es la primera vez que hago algo así, ni siquiera uso el truco ese de la bolsa de basura o de: O recoges o lo pisoteo todo (porque mi madre "la penitas" lo usaba día sí, día también con mis hermanos y conmigo y me prometí no hacérselo nunca a mis hijos) pero reconozco que igual funcionaría mejor que pedírselo por favor...


Así que tuve que estar aguantando por horas escuchar a absorvigirl berrear en vez de recoger, todo muy genial. Además estaba más cabreada que una mona conmigo y mandaba a su hermana a que me diese recaditos.


El problema es que minilapagirl hablar, lo que se dice hablar, pues no habla. Solo chapurrea con su lengüita de trapo y a veces la pillas y otras veces no.

Así que a ratos aparecía minilapa diciendo algo que yo no entendía y se escuchaba una vocecita detrás de la puerta del pasillo: "Dice que quiere que llames a papá..." Porque absorvigirl siempre ha sido un poco chivata, para que engañarnos.


Así que cuando terminó (y después de decirle mil veces como debían ir las cosas) le pregunté:

- Si entro ahora en la habitación ¿Crees que estaré contenta con lo que me encontraré?

- Medio, medio...


¡Medio, medio me dice con to' su papo! ¡Medio, medio!

Así que amiguitas... Caí, sí, pero caí a lo grande...

Cuando vi aquello no pude articular palabra, así que me fui a por bolsas de basura y no se quedó fuera NADA, cuatro bolsas de basura lo menos llené, fijaos sí que estaba motivada que casi meto hasta a la coneja sin querer... ¡Hasta las 11 de la noche estuve metiendo juguetes en bolsas como una loca desquiciada!

Cuando vi aquello vacío pensé que la habitación me gustaba más así, y me llevé las bolsas a la cocina para "tirarlas" al día siguiente.


Evidentemente al día siguiente le devolví los juguetes con la condición de que lo pusiera todo en su sitio ordenado y que cada vez que sacase algo lo devolviese a su sitio, que como ahora lo organizaría ella sabría perfectamente cual sería. Si mantenía el orden nunca más volvería la temida bolsa de la basura, podía sacar toda la habitación para jugar si quería, pero luego debía recoger y limpiar sus cosas. Y aprovechando hice limpieza de algunas cositas...


Y, chicas, debo reconocer que no me siento del todo mal, que está preadolescente total con 6 años y me tiene frita.



El otro día tuve una charla muy seria con ella, cuando ya llevaba vacilando y contestando mal todo el día:

"Mamá ahora mismo no tiene la cabeza y la paciencia como en nuestra vida normal. Esta situación nos afecta a todos, y a mamá también. Tienes que dejar de contestarme mal y obedecer sin que mamá te repita las cosas veinte mil veces, porque yo, aunque me sepa fatal, no soy la mamá normal de siempre con la paciencia infinita de siempre"





Porque no, no podemos pretender estar como siempre, porque es una situación excepcional que se nos escapa de las manos, nos crea incertidumbre y a veces pesadez, nos afecta psicológicamente, y no pasa nada, no debemos sentirnos culpables.

Ahora tenemos que poner todos de nuestra parte, no solo las mamás, también los papás y los niños, porque a todos nos afecta y debemos cuidarnos más de lo normal.


La charla fue bien... Hizo caso 2 días, todo correcto, en su línea de: Entiendo, lo hago bien hasta que me olvido o me canso y vuelvo a mi actitud de siempre.


Pero no pasa nada, se lo iré recordando día a día para que no se olvide.


Así que a los 6 años vivimos sumergidas en una preadolescencia muy precoz, de esas dramáticas y exageradas, de esas de: "¡Déjame sola!" "¡No me queréis!" "¡No me hacéis ni caso!" "¡Nunca más voy a relajarme!" "Voy a hablarte con toda la condescendencia que pueda hasta que te saque de quicio" "Voy a hablarte como si no tuvieras ni puñetera idea de nada, porque soy más lista que nadie" "Te chuleo y te vacilo porque soy una malota" y un larguísimo etc que me hace pensar en cuando cumpla los 13 o 14 y se me pone una cosita en el estómago que no se explicar, pero seguro que también habéis sentido alguna vez.



Minilapagirl es otra historia, es un terremoto que me trae de cabeza. La frase más repetida esta cuarentena está siendo: "¡Cuidado! ¡Qué no estamos para ir a urgencias!" De hecho, me he propuesto que mi aportación particular a la sanidad va a ser no ir ni una vez a urgencias con el mono que tengo en casa colgándose y subiéndose a todos lados. No se si lo conseguiré, pero no será por no intentarlo.





Lo bueno es que parece que ya estamos superando la época del NO o los terribles 2 años y las pataletas han empezado a disminuir, o alomejor solo es porque estamos encerradas y cuando salgamos a la calle volverán a florecer ¿Quién sabe? De momento me doy con un canto en los dientes, ahora en vez de 20 al día hemos pasado a 5, y eso mola chicas.






Y cambiando de tema hay otra cosa de la que la que creí importante avisaros: Pintar no es tan guay, tan relajante y tan divertido como nos hacen creer. Para mi es otra de las grandes mentiras de la maternidad, creo que la peor de todas.


En esta cuarentena no estoy haciendo todas las manualidades que se supone debería hacer, por lo que veo por ahí, pero alguna, inevitablemente, hemos hecho...


El otros día estuvimos haciendo manualidades con el cartón del papel wc,

vaya tela la que me liaron...