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Primeras colonias

No se si para todos los niños las primeras colonias son un momento traumático, o por el contrario hay algunos que lo viven con entusiasmo, pero en nuestro caso nuestras primeras colonias fueron de todo menos bonitas, de hecho fueron unas ¨NOprimerascolonias¨ con todas las letras.


A Absorbigirl le da bastante igual eso de pasar el día fuera sin nosotros, pero las noches... ¡Ay, las noches! Eso de dormir sin papá y mamá se le hace impensable.



Hay quien necesita cagar en su wáter. Absorbigirl necesita dormir en su cama


Cuando en P3 llegó el momento de las colonias, con una noche fuera, papadesquiciado y yo nos miramos con ilusión.

Mira que si realmente se iba de colonias y nos dejaba una noche libre...


Pero no. Cuando le explicamos que era una excursión pero tenía que pasar la noche allí se negó en rotundo, nuestro gozo en un pozo. Ok, no pasa nada, otra vez será (caras de decepción escondidas y bajo control)

En P4 nos estuvo mareando unas semanas: que sí, que no, que sí, que no... Acababa de nacer Minilapagirl y tampoco quería dejarla sola, aunque en realidad creo que no quería dejarnos a nosotros solos con ella.


Después de mil y una dudas un día nos dice súper segura que sí, que sí, que está decidida, y que se va.

Reconozco que las pagué con un poco de miedo... Pero una que acepta las decisiones de sus hijas sin rechistar lo hizo sin mirar atrás, todo sea por crearle autonomía y empoderarla de bien pequeña.

La noche anterior me miró y me dijo:

- Mamá, ¿Si ahora decido no ir qué pasaría?


Os podéis imaginar mi cara, ¿No? Terror absoluto... Por mi mente pasó una frase que me tragué con amargura: ¨¡Sí hombre! ¡Las narices! ¿Ahora vas a decirme que no? ¡Ahora te vas!¨ Pero no la dije, a cambio decidí ser más diplomática:

- Pues tú decides cariño. Puede ser divertido pasar dos días con tus amigos, aunque tengas que dormir sin papá y mamá estará tú profesora a la que adoras, y todos tus amigos contigo, y eso es solo una parte pequeña, porque la mayor parte del tiempo estarás jugando por ahí, no durmiendo.



La de cosas guays que puedes vivir en las colonias...

Y empezó su lucha interna entre sí quiero y no quiero, pero parecía que iba ganando la del sí quiero (parecía)



Ojo, que esto que os voy a explicar no es apto para todos los públicos...

Empezó a vomitar y a irse patas abajo como si no hubiera un mañana... Una vez y otra y otra y otra.


Papadesquiciado y yo nos mirábamos y no nos lo podíamos creer... La mochila nueva, el saco de dormir nuevo, el neceser, la ropa marcada, la bolsita... TODO para NADA.


A cierta hora de la madrugada paró en seco, el único rastro de lo apoteósico de la noche eran nuestras ojeras y nuestras pocas ganas de seguir viviendo.


Así que le preguntamos: ¿Quieres ir todavía? Y nos dijo que SÍ.

Así que allí nos fuimos las tres, Absorbigirl con carita de: no lo tengo muy claro, pero sí, Minilapagirl casi recién nacida en el fular, y yo con su mochilón colgado.

Nada más entrar a la clase le expliqué a su profe nuestra kaótica noche: "A muchos niños les pasa por los nervios, pero la observaré y si veo algo raro os llamo y venís a buscarla"

Y me fui medio convencida a dejar su mochilón en el autocar y esperar a que subiesen para decirle adiós.


La cosa es que con bebés recién nacidos no estamos muy estables en cuanto a emociones, ya sabéis de lo que os hablo, así que podéis imaginaros lo que estaba pasando por ahí dentro, un cóctel molotov de sentimientos muy grandes siendo reprimidos con todas mis fuerzas.


Ahí estaba yo aguantando el tipo como podía

La barriga me hacía guri-guri, pero parecía que iba a aguantar el tirón... Parecía... Hasta que vi a mi niña que yendo hacia el autobús y al verme decirle adiós, mira al suelo y se pone a llorar discreta y amargamente. Esos llantos sin ruido que se nos clavan como puñales.


Así que, como era de esperar, empecé yo a sollozar como una loca que creía que me moría mientras otros padres me miraban como diciendo: "mira la loca, que no sabe disfrutar de una noche libre"

Y cuanto más me miraban yo más lloraba y solo quería subir al autobús y bajar a mi niña y llevármela a casa y no volver a hablar en la vida de ir a unas colonias.


Ahí estaba yo intentando esconderme, porque notaba que ese tsunami de emociones iba a empezar a arrasarlo todo, me iba a convertir en Hulk y si no respiraba muy fuerte iba a arrancar el lateral del autocar como si fuese un cacahuete.


Y yo miraba alrededor y veía que nadie más lloraba, todos sonreían y decían adiós hacia las ventanillas (que a saber si ahí estaban sus hijos, pero no iba a ser yo la que le dijese a ese que saludaba tan efusivamente que esa no era su hija, que era un niño y que era de ese otro, y que la suya estaba en el otro autocar)



¡Eh! ¡Maldito autocar! ¡Esto es entre tú y yo!


Me debatía entre la vergüenza, la tristeza y la angustia a partes iguales.


Y entonces empecé a decirle a las mamás que querían escuchar a la loca que lloraba como una posesa abrazada muy fuerte a un bebé: ¨Es que yo te prometo que estaba muy bien, es que estaba bien, entera, aguantando, bien... Pero es que la he visto mirar al suelo y llorar y ya no he podido aguantar más¨

Y juro que algunas mamás hasta me tomaron en serio y no me dijeron: ¨Calla, loca, que solo es una noche¨


Y ahí seguí yo con mi drama (que imaginaos si estaba mal que no decía ni adiós con la manita a las ventanillas del autocar) hasta que bajó su profe del autobús y yo la miré directamente deseando que fuese a mi a la que buscaba... Y sí, era a mi, algunas veces los deseos se hacen realidad...


- Que Absorbigirl estaba un poco pocha y al sacarle la chaqueta le he tocado la frente un poquito y parecía calentita. Le he puesto el termómetro y está a 37.4. Igual es por el disgusto y el calor de la chaqueta ¿Esperamos a ver si se le pasa un poco?


Y ahora yo dije esto casi gritando y ya recuperando la alegría de vivir de nuevo:

- Nonononono, no hace falta, me la llevo, bájamela ya, pero bájamela rápido, ya mismo, YA YA, ahora, rápido, dámela, la quiero, me la llevo, ahora mismo, en este mismo momento, la quiero ya conmigo aquí ahora. DATE PRISA. GRACIAS.

Y la abracé fuerte, la besé, sonreímos, y nos fuimos a casa mis niñas, yo y la mochila y el saco de dormir nuevos sin usar (pero me dio igual)


Por cierto no volvió a vomitar, ni a irse patas abajo, ni tuvo un solo grado de fiebre.


Los dos años siguientes, mucho tiempo antes, me dijo que lo de las colonias para otros, porque ella no quería ni escuchar hablar de ellas.

A lo mejor algún día os puedo hablar sobre una experiencia de primeras colonias real, pero de momento solo puedo contaros nuestra experiencia con unas NO-colonias ¡Y menudas NO-colonias!


¿Y vosotras? ¿Cómo habéis vivido unas primeras colonias? ¿También fueron NO-colonias o se hicieron realidad?


Hijotada de hoy:


-Algo le pasa a perrabasurillas

-¿Qué, mamá?

-Creo que le duele la barriga

-¡Oh, no! ¿Uele riga muto?

-Creo que sí... ¿Te duele mucho la barriga perrabasurillas?

-Mamá, no puede hablá...


¡Hasta la próxima amiguitas!







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