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Vida de madre: Regalos olvidados

MADRE: Solo son las 8, pero me voy a levantar mientras todos duermen y tomarme un café con una magdalena yo solita en compañía del silencio... Me quedaría en la cama, ¡Pero como se me antoja la soledad un ratito!


Madre sale en silencio de puntillas, con torpeza. Recordemos que está embarazada y hay cosas que ya cuestan. Pierde un poco el equilibrio, pero consigue mantener el tipo...


HIJA DE 7 AÑOS: ¿Donde vas mamá?

MADRE: Pues iba a tomarme un café conmigo misma, sin nadie más, ¿Puedo? ¿Me dejas? ¿Te levantas de aquí un cuarto de hora por favor?

HIJA DE 7 AÑOS: Bueno, está bien, pero... ¿Puedo mirar si el ratoncito Pérez me ha dejado el regalito?


Se hace el silencio, madre recuerda penosamente que ayer se olvidó de ponerle el regalito debajo de la almohada. Tampoco recordó sacar el diente. Su marido tampoco. Son tal para cual, está claro. Pero en estos momentos da rabia, porque si hubiese uno menos empanado estas cosas no pasarían. O sí, no lo sabe, por desgracia esa madre nunca ha tenido esa experiencia.



Ratoncito, Ratoncito ¿Dónde estás tu tan bonito?

MADRE: Bueno, luego lo miramos, seguro que sí que está.

HIJA DE 7 AÑOS: He buscado ya y no lo he visto...

MADRE: Bueno, bueno, déjame que vaya al lavabo y ahora lo miramos bien.


Madre sale de la habitación, cierra la puerta, y empieza a caminar de un lado a otro intentando que las soluciones vengan solas. El embarazo no ayuda, ya sabéis, cabeza de preñada, todo cuesta más.

Recuerda que ese diente se cayó hacía dos días, y se olvidó de comprar un detallito. Es más, no es la primera vez que pasa, pero alegando que se le cayó muy tarde consigue atrasarlo un día más.

La hija de 7 años no quiere dinero, ¿Por qué no quiere dinero? ¡Todos los niños quieren dinero! Pero ella no, ella prefiere el subidón de la sorpresa, lo de darle más trabajo al Ratoncito Pérez no lo contempla, claro.

Al día siguiente tampoco recordó comprar el detallito, demasiado trabajo, demasiadas cosas en las que pensar. Además ese día la madre fue a la peluquería después de trabajar. Hacía meses que no iba. Normalmente es un momento agradable, para estar con una misma, sus pensamientos, en soledad, pero no para ella... El abuelo se presentó con su hija pequeña, y es que “la niña quería estar con su madre“.

La pobre madre se peinó con su hija pequeña en brazos y ya no pensó en el diente. Su marido tampoco, porque si la madre es desastre el padre aún más. Como muchos hombres tiene la habilidad de poner su cerebro en automático y no pensar en absolutamente nada más. La madre tiene que irle recordando cada punto de su vida. Carga mental se llama, si queréis saber más os dejo el post que escribí hace un tiempo:

https://www.unamamadesquiciada.com/post/carga-mental


Da igual, ella es revolucionaria en ideas absurdas, está acostumbrada a improvisar.

Coge el detallito de su armario que consiguió comprar el día anterior, no sabe ni como, mientras su marido entretenía a las niñas en la tienda de juguetes.

Recuerda como en cierto momento, con ese juguete en las manos, las niñas salieron de la nada con su marido corriendo detrás, y ella lanzó el juguete lo más lejos que pudo ante la mirada asombrada de la dependienta.

Vamos allá, no pasa nada, con las luces bien apagadas, el detallito detrás de la espalda, se acerca por el lateral de la cama de su hija y le dice bajito mientras deja el regalo a un lado de la cama silenciosamente:


MADRE: Cariño, si quieres puedes levantarte ya y venir a desayunar conmigo (Lo deposita exitosamente)

HIJA DE 7 AÑOS: ¡SÍÍÍÍ!

LA MADRE EN SUS ADENTROS: Nooo... 😭


Y la hija sale de la habitación sin reparar ni siquiera en el regalo, después del gran esfuerzo de la madre...


MADRE: ¿Has mirado si hay regalito?

HIJA DE 7 AÑOS: No mamá, ya he mirado...

MADRE: Igual no está debajo de la almohada, ven, vamos a ver...


Hija encuentra el regalo en el lateral de la cama, no se lo cree, la madre respira aliviada:

“Jo, que lista y apañada soy, lo he vuelto a conseguir, he vuelto a compensar mi atractivo despiste natural por mi creatividad y atrevimiento“

HIJA DE 7 AÑOS: Pero espera mamá, voy a ver si sigue el diente.

MADRE: (Traga saliva fuerte, evidentemente no ha tenido el factor retirada de diente en cuenta) No, no cariño... No... Emmm... Mira, tu hermana duerme, no la vamos a despertar... Vamos, vamos, luego lo miramos.


“¿Y ahora que hago? ¿Cómo narices saco el diente? Calma, tengo algo de tiempo...“ Piensa la madre.


MADRE: Vamos, ¡Abramos el regalo!



Asombrosamente esta situación la conseguimos salvar

A los dos minutos sentadas en el sofá abriendo el regalo se abre la puerta... Es su hija de 3 años...

¿Qué excusa pone ahora si le dice de ir a buscar el diente?

Como siempre, al acabar de abrir el regalo empiezan las peleas:

- Tata, déjame el juguete

-¡No! ¡Es mío! ¡Dámelo!

- ¡Yo lo quiero!

- ¡El Ratoncito Pérez me lo ha traído a mi!


La madre le da vueltas a como va a hacerlo... Casi no escucha los gritos, de momento no hay sangre, así que puede ignorarlas un ratito.

La madre trae el desayuno, mientras su hija insiste en ir a ver el diente:

MADRE: No cariño, está papá durmiendo, espera a que se despierte, después lo miramos (todo esto lo dice muy alto, a ver si por casualidad el padre lo escucha lo y tiene a bien retirar el puñetero diente, aunque no tiene muchas esperanzas en ello)

HIJA DE 7 AÑOS: Es que verás mamá, se que no... Un poquito antes de levantarnos he tocado debajo de la almohada y ahí estaba...

MADRE: Bueno, pero alomejor solo estaba la fundita, y no el diente...

HIJA DE 7 AÑOS: No mamá, estaba el diente...

MADRE: Igual se lo ha llevado un poquito después.


"Mierda, mierda, ¿Y ahora que hago? ¿QUÉ HAGO?" Piensa la madre... Pero su hija intenta entrar al pasillo dirección a su habitación.


MADRE: ¿DONDE VAS?

HIJA DE 7 AÑOS: Al lavabo...

MADRE: Vale, ve con cuidado, papá duerme, no vayas a la habitación.


Pero... Como sabréis las hijas de 7 años no hacen caso a sus madres, bueno, las de 3 años tampoco mucho, para que engañarnos.


HIJA DE 7 AÑOS: Mamá, ¿ves? He ido a ver, ¡Ahí sigue el diente! ¡No se lo ha llevado!

MADRE: (Piensa rápido, piensa rápido... Vamos, piensa rápido) ¿NO ME DIGAS QUE SE LO HA OLVIDADO? ¡Pobre Ratoncito! Alomejor al estar dentro de la funda no lo ha visto... Alomejor te ha mirado en la boca y ha visto que te faltaba el diente, pero no lo ha encontrado. Deberemos dejarlo para que vuelva esta noche (dice ella rezando por acordarse de retirarlo sin falta cuando se duerma)

HIJA DE 7 AÑOS: ¡Ah, claro! Puede ser... Lo dejaré de nuevo esta noche para que se lo lleve.



Para mi la caída de dientes es una pesadilla, en serio...

La madre respira aliviada... Ha conseguido esquivar las balas mortales, pero una vez más renunció a su café en soledad y silencio para salvar la situación.

A cambio fue premiada por una mañana de gritos, peleas y costura por el bien común. Sí, no habéis leído mal: costura.

Y es que resulta que el Ratoncito Pérez a veces regala cosas sin pensar en las consecuencias...


Efectivamente es una historia basada en hechos reales. Para ser más concretos: Mis hechos reales, como no...

Puede que los nombres de los personajes sean inventados, pero la esencia de la historia es la misma.

Y os digo más: No descarto que esto vuelva a ocurrir, parece que me va el riesgo...


¿A vosotras os ha pasado alguna vez algo así? ¿Soléis olvidaros de estas cosas? Decirme que sí, por favor, no quiero ser la peor madre del universo...


Hijotada del día:


- Me apetece un café y un crussan.

- Pos no pedes tomá café, poque el bebé es mu pequeño y no pede comé café ¿Vale?

Minilapagirl, 3 años: Matrona, cuidadora y controladora entre otras cosas.


¡Hasta la próxima!



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