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Vuelta a la vida laboral teniendo hijos


¡Hola amiguitas!


Las que me seguís en redes sociales ya lo sabéis, pero para las que no: ¡He empezado a trabajar!


Después de casi 8 años creí que nunca llegaría este momento... De hecho creí que en el caso de que llegase nunca sería de lo mío, pero sí, ¡Lo es!



Que el trabajo es salud no lo se, pero agujetas SÍ


La mayoría de las veces quedarse en casa un tiempo al tener hijos tiene un lado negativo, y es que retomar la vida laboral se nos hace a veces imposible. Pero olvidaos de echaros también la culpa de esto (que ya nos sentimos culpables de suficientes cosas) es que la conciliación en este país es una basura (de las que apestan mucho)


Ver que otras madres retoman sus carreras después de tomarse "un tiempo" para criar a sus hijos (por gusto o por necesidad) siempre es un chute de esperanza (por lo menos para mi lo es) algo que parece a veces imposible puede ocurrir.


Al principio creerás que es poco tiempo, que cuando tu peque sea más independiente volverás, pero cada año que pasa va volviéndose más complicado.

Yo decidí tener a absorbigirl cuando me quedé en paro. Pensé: ahora tienes 2 años para estar con ella. Estaba decidida a criar a mi hija yo, porque a mi me criaron mis abuelos y no quería casi ni ver a mis padres (pensamientos tontos que nos persiguen a veces)

Pensé: cuando Absorbigirl vaya al cole me pongo a buscar algo... Pero no, decidimos tener a Minilapagirl y, como consecuencia, seguí en casa con ellas (y encantada, oye, era lo que yo quería)


Es algo que no cambio por nada: criar a mis hijas, estar con ellas los primeros años, no perderme nada, no separarme de ellas, estar siempre disponible por si se ponen malitas, para los médicos, para los eventos en el cole, para TODO.


Por otra parte algo me apretaba fuerte dentro: aceptando esa parte estaba rechazando a la otra: la laboral, mi YO independiente.


Muchas veces miraba a papadesquiciado con envidia: Él iba a poder seguir progresando, sin perder un solo año de vida laboral. Su futuro se veía más resplandeciente que el mío, que en el caso de, por ejemplo, separación, iba a quedarme totalmente vendida. También a la hora de cotizar, por supuesto. Yo había renunciado a esa parte para poder criar a mis hijas, en cambio él no había tenido que sacrificar nada.



Me atrevería a decir que las madres nos sacrificamos en el 99.9% de los casos


Cada año que pasaba se hacía más difícil tener esa otra parte, y yo sentía que ya solo era una madre, y nada más.


Aún y así todo fluye, es lo que quieres y funciona, porque en este país parece que tengas que elegir entre una cosa o la otra, y las dos a la vez es prácticamente un imposible.


Las madres batallamos entre nuestros dos YO, y muchas veces la convivencia entre ambos se vuelve imposible. Pero cuando nos dan una oportunidad la agarramos, peleamos y no la dejamos escapar, que si algo nos ha enseñado esto de ser madres es el sacrificio inmenso y desinteresado.

Por supuesto nadie dijo que fuera fácil, los comienzos son duros (mucho) pero con ayuda podemos empezar a trabajar sin morir en el intento.


El primer día salí del trabajo agotada y me di cuenta de que mis habilidades sociales habían menguado un poco (El confinamiento también ha hecho mella en mi, que queréis que os diga) Pero el segundo día... ¡Ay el segundo día! Tenía agujetas hasta en las pestañas, creía que no llegaría a casa sin arrastrarme.


Pero sólo era un decir, porque cuando una es madre no vuelve a casa directamente, debe ir a buscar a cuantos hijos tenga, en mi caso DOS (y menudas dos)

Por supuesto ellas no están cansadas, y quieren parque, correr, saltar, y que tu también lo hagas. Y entre: ¨Deja que me siente un poco¨ y pataletas y enfados se pasa la tarde y por fin puedes llegar a casa y espachurrarte en el sofá (bueno, cinco minutitos, ya sabéis a lo que me refiero)

Ese día papadesquiciado tuvo que ocuparse de absolutamente todo mientras yo yacía inmóvil y en estado casi vegetativo en el sofá.

Que suerte que fuese viernes, porque si llega a ser lunes no se como hubiese acabado la semana... Probablemente hubiese ido a trabajar a rastras.



Esta hubiese sido yo de tener que haber ido un día más

Por si no llegais a imaginaros mi cansancio nivel "casi 8 años sin trabajar y 4 meses después de operarme de la rodilla llevando una vida más sedentaria de lo normal" os pondré en situación:

Yo recogiendo un pañal con pipí del suelo que se ha quitado un peque.

Yo yendo a buscar un pañal limpio para él.

También yo viendo como el niño sale corriendo por el pasillo con el pantalón por los tobillos.

Yo corriendo (EJEM corriendo... Ya sabéis, corriendo como corre una medio coja) detrás del niño.

También yo sin conseguir coger al niño que corría torpememte casi a saltitos (estilo ¨pantalón por los tobillos¨)

Yo por fin alcanzando al niño casi al final del pasillo.

Yo acordándome de mis agujetas y el niño partiéndose de risa.

Yo también reía.

Yo sujetando al niño dulce pero firmemente mientras le coloco un pañal limpio y así evitando que salga corriendo de nuevo.

Yo pensando que no acabo el día.


Por otra parte están las niñas de mi casa y la reorganización familiar.

Después de años sin necesitarlos para nada requieres ayuda de los demás. Por primera vez en años pides que alguien te eche una mano. Aunque parezca una tontería no lo es, se hace duro.


Por suerte tengo un padre jubilado, aunque, como ya sabréis, tiene como apodo "el pasota". Os podéis imaginar porqué, ¿no?

No era algo extraño que nos llevase de la mano y nos estampase contra farolas, basuras, bancos, contra cacas o gente que paseaba en dirección contraria a nosotros.

También era habitual que roncase en las reuniones con mis profesores (reuniones personales, no colectivas)

Pero eso era como padre, como abuelo es otro cantar.

Parece que la jubilación le ha sentado bien y de sus nietas se ocupa como nadie. A ver, quien tuvo, retuvo, eso está claro, pero por suerte esas cosas se han visto reducidas al mínimo exponencial.

Mi padre ha sido una parte muy importante en mi nuevo puzzle de organización, y por suerte también puedo contar con madres maravillosas del cole de Absorbigirl que no han dudado en ayudarme con mi nuevo horario.


Eso ha sido relativamente fácil comparado con la otra parte: Minilapagirl.


Ella se mantiene firme en su creencia de que mamá es mamá, y nada más.

- Venga, vamos, que hoy empiezo a trabajar

- ¿Tabajá? No, tu no tabaja

- Ahora sí, empiezo de profe en un cole

- ¿Pofe? No, tu no ere pofe, tu ere MAMÁ.


Luego está la parte en la que me hace sentir culpable y me rompe el corazón en mil pedacitos:

- ¿Me das un beso? Me tengo que ir a trabajar

- ¡No porfi mamá! ¡Quédate aquí!

- Es que tengo que trabajar

- No me deje solita, quédate oto ratito


La verdad es que esto de volver a trabajar es complicado, pero muchas veces necesario.

Solo me queda desearos toda la suerte del mundo a las que buscáis trabajo, y también a las que os habéis quedado en casa por la imposibilidad de conciliar con la idea de volver a trabajar algún día, sabiendo que cada año va a ser más complicado. Pero aún así nos sacrificamos y nos quedamos con nuestros bebés.


Y por último, mi súperconsejo de hoy sería el siguiente: No se os ocurra empezar a trabajar un lunes, cuanto más cerca del fin de semana, mejor.


¿Y vosotras os habéis quedado en casa también? ¿Os fue fácil la vuelta al trabajo o al revés?


Hijitotada del día:


- ¿Yo como me llamo?

- Mamá


¡Hasta la próxima amiguitas!






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