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Yo soy mamá... ¿Y que más?

La mayoría de las veces, al convertirnos en madres, perdemos nuestra identidad como personas independientes. No es que nosotras dejemos de serlo, es que pasamos de ser FULANITA a ser LA MAMÁ DE...



Y todo el mundo te llamará MAMÁ


Hay en sitios que tenemos más que asumido que esto será así, como en el colegio. Allí ya no nos tratan por nuestro nombre o nuestro apellido, allí nos tratan por el nombre de nuestro peque. Yo soy la mamá de Absorbigirl, por ejemplo, y no solo para el equipo docente, también para los amigos y los padres de los amigos del peque en cuestión.


Podríamos catalogar de normal también el pediatra. Allí ya no somos pacientes con un número en concreto, allí somos las mamás, las simples porteadoras de niños y las administradoras de medicamentos y alimentos, y nos tratarán como tal: ¨Dale el medicamento cada 12 horas MAMÁ¨, ¨Procura que beba mucha agua MAMÁ¨, ¨Ya puedes introducirle el pollo MAMÁ¨


Pero esto de los médicos ya nos lo olíamos cuando en la matrona, antes de parir, te controlaban el peso, la tensión, el hierro, el azúcar y todo lo demás de manera exhausta y a conciencia y tu te sentías importante y súpermegaultra cuidada, hasta que das a luz...

Ahí ya tu importas más bien un comino. Del peso ya no se acuerda nadie, y tendrás que batallar solita con ello, tus tetas solo importan para ver como alimentas a tu bebé, y los miles de análisis quedaron atrás.

Y te das cuenta de que tan solo eras el recipiente de lo realmente importante. Justo ahí es cuando lo ves claro: ¨Ok, ahora yo ya no existo como persona, ahora existe el bebé, y yo soy su madre¨ Y punto.


Ahora solo importas tú, pequeño padawan

Pero hay en muchos otros sitios en los que dejamos de ser personas independientes, y son más raros que los anteriores, por ejemplo: EN TODOS LOS DEMÁS LUGARES DEL UNIVERSO.

Ahora nadie te para por la calle si no es para decirte que tu bebé-niño-niña es precioso y graciosísimo, y luego pueden hacerle mil monerías sin ni siquiera fijarse en ti. Bueno, miento, pueden pararte para decirte algo que no sea relacionado con tu bebé en algunas pequeñas excepciones: Para preguntarte una dirección o decirte que se ha te caído algo, y normalmente en estos casos también dejan de fijarse en ti, básicamente porque lo que se te ha caído, no se te ha caído a ti, y en realidad no se ha caído, lo ha lanzado tu bebé a traición (¿Cuántas veces no hemos tenido que volver atrás por el mismo camino a buscar un juguete, un chupete o incluso un calcetín?)


En casa de los abuelos ya no te miran, ahora hay cosas más bonitas a las que ver, y esa no eres tú, porque tú eres la madre de esas cosas bonitas.

Además los niños reclaman tantísima atención por todas partes que nadie se da cuenta de que te has cortado el pelo, te has maquillado los ojos o tienes un moco en la frente.

ASÚMELO: Importas lo mismo que tu moco.


Pero nosotras lo sospechamos, algo nos dice que no somos solo eso, que algún día fuimos también hijas, hermanas, amigas, novias, chicas, mujeres, personas... Aunque a veces se empeñen en que lo olvidemos.

En algún momento de nuestra vida, temporalmente, momentáneamente, hemos sido las hijas de... las nietas de... las amigas de... la chica que... la rubia, la morena, la castaña o pelirroja, las hermanas de... La persona que vive allí o allá... Pero ninguna de ellas duró tanto como la de ser madre.



Mira cariño, en esta foto de antes de que nacieses aún me llamaban por mi nombre


Pero aún y sabiéndolo nosotras mismas caemos en la trampa a menudo...

¿No habláis de vuestros hijos cada vez que tenéis ocasión? A veces incluso cuando no tiene sentido mencionarlos, pero no podemos evitarlo.


A la mínima los sacamos a relucir, porque nos encanta presumir de nuestros peques.

No importa la situación, ni la persona, ni el sitio, ni la hora, ni si viene a cuento o no:

- Perdón por haber llegado tarde, pero claro, es que tengo DOS hijas...

- ¡Ay! Está un poco sucio, perdón, es que ya sabes, con DOS niñas en casa...

- Hoy me he despertado con muchas ojeras, pero claro, cuando una es MADRE...

- No debería comer más, pero es que soy MADRE y una MADRE se lo merece

- No, señora, pase por favor, estoy acostumbrada a esperar, es que SOY MADRE ¿Sabe?

- Vaya, no me había dado cuenta de que tenía la chaqueta pintada... Ha debido de ser alguna de mis hijas, tengo DOS ¿Sabes?

- ¡Uy! Pues que suerte tienes de poder cocinar, yo no tengo tiempo, ya sabes, es que SOY MADRE, de DOS.


Por otra parte nuestros propios hijos nos recuerdan continuamente que no nos pueden ver de otra manera que nos sea como madres, Minilapagirl últimamente me lo recuerda a menudo:


- Venga, que hoy empiezo a trabajar

- Tabajá? No, tu no tabaja

- Ahora sí, empiezo de profe en un cole

- Pofe? No, tu no ere pofe, tu ere MAMÁ.


- ¿Yo como me llamo?

- Mamá


- Me pongo gapas y toy una quica

- ¿Dónde has visto q las chicas lleven gafas y hagan esos meneos de pelo?

- Teno un novio poque las quicas tenen novio

- No todas las chicas tienen novio

- Yo toy una quica y po eso llevo gapas.

- ¿Y yo? ¿Yo soy una chica?

- No, tú ere una mamá


Como veis, para ella no tengo nombre, ni oficio, ni si quiera soy una chica . Me pregunto en que categoría me pondría si no fuese en la de mamá...


A veces tengo que esforzarme un poco para recordar que soy muchas más cosas.

La verdad es que seguiremos siendo todas las cosas que antes os he dicho, seguiremos siendo hijas, hermanas, amigas, parejas, mujeres y personas, pero también es cierto que de ninguna de ellas nos sentimos tan orgullosas como de ser las madres de...


Aún y así no nos olvidemos de que somos muchas más cosas, que si un día nuestros hijos se van de casa y vuelan libres como nosotras en su momento, podamos ser madres, pero muchísimas otras cosas también, que si alguien puede somos nosotras.


Hijotada del día:


- ¡Chao pescao'!

- ¡Adió pezzz!


¡Hasta la próxima amiguitas!








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